Estudios científicos sostienen que el Autismo es provocado por Tóxicos en los alimentos y Mercurio en las Vacunas



Jim Carrey y Jenny McCarthy, consideran que la dieta y vitaminas ayudaron a recuperar a su hijo de autismo.

Los actores Jim Carrey y Jenny McCarthy reflexionan sobre la recuperación de su hijo autista a la luz de la reciente decisión del tribunal federal que reconoció que las vacunas podrían haber contribuido a su condición de niño autista.

El hijo de Carrey y de McCarthy, Evan, ha sido curado gracias a los avances que pueden no ser demostrado científicamente, pero sin duda han ayudado, como una alimentación libre de gluten, caseína, así como los suplementos de vitaminas, desintoxicación de metales, y la lucha contra parasitos de la levaduras que plagaron sus intestinos.

Una vez que su función neurológica se recuperó a través de estos tratamientos médicos, terapia del habla y de análisis de comportamiento le ayudó a aprender las habilidades que no puede aprender mientras se encontraba congelado en el autismo.

Cuando Evan se volvió a evaluar después de estos tratamientos, los trabajadores estatales se sorprendieron por su mejora. Pero aunque ahora Evan tiene 5 años, ni un solo miembro de laCDC, la Academia Americana de Pediatría, o cualquier otra autoridad sanitaria ha pedido a evaluar y comprender cómo Evan se recuperó del autismo.

En lugar de ello, lo único que hacen es afirmar que fue un diagnóstico errado y nunca tuvo el autismo para empezar.


Carrey y McCarthy creen que el autismo es una enfermedad causada por el ambiente y que, si bien las vacunas no son el único factor ambiental desencadenante, que desempeñan un papel importante. Incluso si el CDC no está convencida de un vínculo entre las vacunas y el autismo, el cambio de calendario la vacuna debe ser considerada seriamente como medida de precaución. Los actores Jim Carrey y Jenny McCarthy reflexionan sobre la recuperación de su hijo autista a la luz de la reciente decisión del tribunal federal que reconoció que las vacunas podrían haber contribuido a su condición de niño autista.

El hijo de Carrey y de McCarthy, Evan, ha sido curado gracias a los avances que pueden no ser demostrado científicamente, pero sin duda han ayudado, como una alimentación libre de gluten, caseína, así como los suplementos de vitaminas, desintoxicación de metales, y la lucha contra parasitos de la levaduras que plagaron sus intestinos.

Una vez que su función neurológica se recuperó a través de estos tratamientos médicos, terapia del habla y de análisis de comportamiento le ayudó a aprender las habilidades que no puede aprender mientras se encontraba congelado en el autismo.

Cuando Evan se volvió a evaluar después de estos tratamientos, los trabajadores estatales se sorprendieron por su mejora. Pero aunque ahora Evan tiene 5 años, ni un solo miembro de laCDC, la Academia Americana de Pediatría, o cualquier otra autoridad sanitaria ha pedido a evaluar y comprender cómo Evan se recuperó del autismo.

En lugar de ello, lo único que hacen es afirmar que fue un diagnóstico errado y nunca tuvo el autismo para empezar.



Carrey y McCarthy creen que el autismo es una enfermedad causada por el ambiente y que, si bien las vacunas no son el único factor ambiental desencadenante, que desempeñan un papel importante. Incluso si el CDC no está convencida de un vínculo entre las vacunas y el autismo, el cambio de calendario la vacuna debe ser considerada seriamente como medida de precaución.

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Intestino Permeable
Extraído del libro: Autismo: Consecuencia de la contaminación, Solucionando el problema. Dr. Eliezer Juarez T. Ed. MA&M Editores. 2009

Esta explicación acerca del intestino permeable, me pareció muy didáctica, nos explica claramente las razones por las que nuestros niños padecen de esta condición algo compleja de asimilar, pero aquí está muy claro léanla:

Dado que en estos círculos viciosos patológicos el papel del intestino es fundamental, insistiré especialmente en la patología intestinal.

En general los niños autistas presentan ya desde el nacimiento un sistema gastrointestinal inmaduro, muy sensible, débil y fácilmente lesionable.
Algunos investigadores creen que la causa principal de ello, así como la causa principal del autismo o de algún tipo de autismo, es el funcionamiento defectuoso de las metalotioneinas. Las Metalotioneinas son enzimas metabólicas que están involucradas en el desarrollo intestinal, en el desarrollo cerebral, en la respuesta inmune y en la desintoxicación de metales pesados. Más del 90% de los niños con autismo tienen problemas intestinales, algunos son constitucionales pues la mayoría de éstos ya nacen con un sistema digestivo inmaduro. Algunos de los problemas que podrían ser diagnosticados desde el nacimiento son:

* Deficiencia de secreción de acido clorhídrico. En muchos niños con autismo existe un déficit de secreción de ácido clorhídrico, situación que repercute negativamente en la digestión de proteínas. Puede ser de utilidad la administración de este ácido.


* Deficiencia de la enzima alfa-1-antitripsina (presente en el 50 % de los niños con autismo), secretada por el hígado que conlleva una sensibilidad intestinal al gluten, con daño sobre la mucosa intestinal, y alteración de la secreción de la secretina. Pero además estos niños padecen múltiples problemas intestinales motivados por causas adquiridas, las principales son:


* DISBIOSIS INTESTINAL: Infecciones intestinales por levaduras y anaerobios. La mayoría de niños con trastorno autista tienen un sistema inmunitario débil, por lo que sufren muchas infecciones, especialmente de oídos, nariz y garganta. La mayoría han sido tratados varias veces con antibióticos de amplio espectro vía oral, que han causado un desequilibrio de la flora intestinal, a favor de bacterias anaerobias y de hongos, especialmente Cándidas. A su vez el sistema inmunitario de la mayoría de estos niños tiene poca sensibilidad para reaccionar contra los hongos, en especial contra la cándidiasis, por lo que las infecciones pueden crecer de manera muy exagerada. La alimentación de muchos de estos niños, con exceso de azucares, zumos, hidratos de carbono refinados, levaduras, carnes tratadas con antibióticos, comida contaminada con mohos, etc. no hacen más que favorecer en una escalada sin fin esta perjudicial sobre infección. Las levaduras y las cándidas en particular pueden estar en dos formas: Libre o en forma de micelios que infiltran la pared intestinal. Las sustancias de deshecho de estos hongos deshacen los mucopolisacáridos de la pared intestinal favoreciendo la permeabilidad del intestino, dando lugar al cada vez mas conocido: “Síndrome del Intestino Permeable”, cuyas nefastas consecuencias comentaremos mas abajo.

Las sustancias de deshecho de los hongos son ácidos orgánicos detectables por cromatografía en la orina. Estos ácidos son sustancias inmunotóxicas que provocan reacciones inmunosupresoras y también autoinmunes. Estas sustancias inyectadas a animales de experimentación, han provocado trastornos de la conducta, tipo hiperactividad, irritabilidad, falta de atención, incluso la muerte. Ácidos orgánicos similares fueron detectados en la orina de enfermos esquizofrénicos, epilépticos y con síndrome de fatiga crónica. Dos de las principales sustancias de deshecho secretadas por los hongos intestinales son:

* Gliotoxinas, secretadas por hongos aspergillus y por candidas que son tóxicas para el sistema inmune y consideradas por algunos investigadores una de las causas principales de la persistente inmunodeficiencia de estos enfermos. También inactivan el grupo sulfhídrilo de varias enzimas metabólicas y generan radicales libres que dañan material genético. El Glutation, la N-acetil-cisteina, el ácido lipoico, la vitamina C y E pueden mitigar estos efectos.

* Mannan segregada por la Candida y por la levadura Sacharomyces Cerevesiae inhibe el sistema inmune.

* Acetaldehido, actúa sobre el grupo amino del aminoácido LISINA, inhibe la acción de la vitamina B6, reacciona con la dopamina y la serotonina, impide la correcta oxigenación de los glóbulos rojos, interacciona con la nutrición de las dendritas cerebrales. El tratamiento con dosis elevadas de vitamina B6 puede aminorar algunos de estos efectos.

* La detección de estos productos en la orina mediante cromatografía es el método mas fiable para conocer si existe una sobre infección por hongos ya que a veces el simple cultivo de heces puede no detectar los hongos al no estar libres en el intestino sino infiltrados en la pared intestinal.

* Hiperplasia linfoidea intestinal. Los virus vivos de la vacuna triple de “sarampión, paperas y rubéola”, pueden provocar infección vírica intestinal. Los virus se infiltran en la pared intestinal y provocan una hiperplasia linfoidea que repercute negativamente sobre la permeabilidad de la mucosa intestinal y sobre la secreción intestinal de secretina.

ALTERACIÓN DE LAS FUNCIONES DE LA PARED INTESTINAL
Todos estos trastornos y deficiencias alteran las funciones de la pared intestinal. Tanto la función de barrera protectora, como la de finalizar la digestión, como la de absorber los nutrientes puede quedar severamente dañada.
Resumimos a continuación estos trastornos funcionales del Intestino:

a) Alteración de la función de barrera protectora:

* Síndrome del Intestino permeable: Se debe a la acción de varios factores no siempre todos presentes como son debilidad congénita de la pared intestinal, agresión mucosa por péptidos no digeridos, infecciones víricas intestinales, disbiosis intestinal, acidez intestinal, tóxicos xenobióticos que provocan inflamacion intestinal (pesticidas, fungicidas, petroquímicos, disolventes, etc.). El principal problema de un intestino permeable es que permite el paso a la sangre de alimentos no digeridos, especialmente péptidos, tóxicos, bacterias y otras sustancias alergénicas a la sangre.

* Absorción intestinal de péptidos morfínicos. Entre los péptidos no digeridos que pasan la barrera intestinal hay que distinguir los derivados del gluten de ciertos cereales (trigo, cebada, centeno y de la avena principalmente) y de la caseína de la leche de vaca y cabra. Estos péptidos llamados exomorfinas reaccionan con los receptores cerebrales opioideos y provocan un estado similar al que esta bajo el efecto del opio. La existencia de estos péptidos es muy característica en el autismo y de algunos Trastornos del Desarrollo. También se han visto en enfermos esquizofrénicos.


b) Alteración de la digestión final de alimentos Especialmente por la deficiencia en la secreción intestinal de secretina. El intestino delgado secreta una importante enzima, llamada secretina, cuya función principal es la activación de la secreción de bicarbonato (alcalinizante) por el páncreas. La deficiencia de secretina deja de activar la secreción de bicarbonato por el páncreas, lo que permite que el contenido intestinal permanezca demasiado ácido, interfiriendo la función de las enzimas pancreáticas sobre los alimentos que necesitan un medio menos ácido para actuar y lesionando con la persistencia de esta acidez aún más las paredes intestinales. Además la secretina parece tener también una función cerebral en la estimulación de la producción de serotonina. El déficit de secretina se diagnostica comprobando el bajo nivel de quimiotripsina en heces. La administración de secretina externa ha demostrado ser un tratamiento muy beneficioso para pacientes con autismo con quimiotripsina baja en heces. Esta deficiencia de secretina provoca o agrava otros déficit secretores del aparato digestivo, como por ejemplo:

* Deficiencia de la función excretora pancreática: los anticuerpos que el organismo genera contra candidas y otras levaduras pueden afectar al páncreas (pueden provocar incluso atrofia pancreática) con insuficiente respuesta a la secretina (que además suele estar disminuida por problemas intestinales como hemos comentado en el apartado anterior) e insuficiente producción de enzimas pancreáticas.lo que provoca la no digestión de alimentos con las consecuentes carencias nutritivas, aumento de alergias alimentarías, paso por el intestino poroso de alimentos no digeridos y otros tóxicos que conlleva alergias alimentarías y auto anticuerpos.

* Poca secreción de pepsinas en el estomago, causada especialmente por la deficiencia de secretina, lo que unido a la poca secreción de ácido clorhídrico en el estómago (característico de muchos niños con autismo) influye directamente en la digestión y a su vez en la secreción de secretina. Recordemos que el intestino delgado necesita de entrada una señal muy ácida para proceder a la secreción de secretina que a su vez provocará la secreción de bicarbonato por el páncreas, alcalinizándose finalmente el contenido intestinal y posibilitando finalmente la digestión final de los alimentos.

* Poca secreción de bilis (causada especialmente por la deficiencia de secretina, y la falta de taurina), con afectación de la digestión de las grasas y absorción de grasas.


c) Alteraciones de la absorción intestinal
Lo que lleva a carencias nutricionales importantes o Síndrome de mal absorción, agravado por la mala digestión de alimentos.

* Deficiencia de aminoácidos.

Con importante repercusión estructural (crecimiento y reparación), metabólica e inmunitaria. Una deficiencia de aminoácidos en sangre y en orina, en especial del aminoácido treonina, es signo de mal absorción. Si además existen péptidos en sangre es signo de permeabilidad intestinal.
En el espectro autista suele haber deficiencia muy importante de los siguientes aminoácidos esenciales como: lisina, fenilalanina. Metionina y tirosina. Respecto a los no esenciales los mas deficientes en el autismo son: taurina, cisteina, glutamina.
La LISINA suele estar muy baja en casos en los que probablemente por acción del acetaldehido producido por levaduras y también por la vacuna DPT. La lisina tiene un papel decisivo en la acción de la vitamina B6, por lo que un suplemento de vitamina B6 suele mejorar el cuadro autista.
La TAURINA, un aminoácido no esencial, derivado del aminoácido esencial metionina, vía cisteina. Para su formación requiere vitamina B6 y oxigeno. La TAURINA suele estar frecuentemente (casi en un 70%) también muy disminuida en caso de autismo. La Taurina ayuda a regular el flujo de calcio y minerales entre el interior y exterior de las células. Disminuye el estrés oxidativo y regula los neurotransmisores GABA y GLUTAMATO. Elimina junto con la glicina el exceso de nitrogeno (urea) por riñón y de colesterol (por bilis) colaborando de forma efectiva en la desintoxicación del organismo. Así el déficit de taurina o de su precursor cisteína al afectar a la función biliar (colesterol) afecta a la absorción de lípidos (lo que supone menor absorción de vitaminas liposolubles A; E; D y ácidos grasos esenciales). Su suplementación acompañada de magnesio es muy recomendable en cuadros autistas.
TRIPTOFANO, en muchos pacientes autistas hay una mala metabolización del triptofano, aminoácido esencial precursor de la SEROTONINA y de la MELATONINA. Puede estar disminuido en sangre, por mala digestión y mala absorción con la consecuente falta de formación de SEROTONINA. Ahora bien, si hay DISBIOSIS el triptofano libre en intestino puede convertirse por acción de las bacterias en un ácido tóxico que pasa a la sangre (Acido Indolylacrílico). En ocasiones el metabolismo interno del triptofano se interrumpe, aparece aumentado en plasma y orina pero la Serotonina está disminuida así como la Melatonina (comportamientos de sueño pobres y una aumentada sensibilidad a la luz y al sonido). En ocasiones el triptofano intestinal se usa para producir Serotonina en tejido intestinal con el objetivo de disminuir la absorción de tóxicos, péptidos o comida no digerida mediante la vasoconstricción que produce la serotonina. En estos casos la disponibilidad del triptofano y de la Serotonina para la función cerebral desgraciadamente es baja. En cualquier caso, nunca debe darse enzimas digestivas (que ayudarían a liberar triptofano de las proteinas) o suplementos de triptofano libre, si hay disbiosis o permeabilidad intestinal.
Sin embargo y por motivos no muy bien conocidos parece existir un 25 % de pacientes con autismo, con un exceso de serotonina en sangre lo que inhibe la respuesta inmunológica de los linfocitos.
En general no es aconsejable suplementar con aminoácidos precursores de neurotransmisores (fenilalanina, triptofano, tirosina) si hay disbiosis. Tampoco dar derivados azufrados tipo cistina, cisteina, o N-acetil-cisteina si hay disbiosis.

* Deficiencia de ácidos grasos.

La función de los ácidos grasos es importantísima en el organismo, pues forman parte de las membranas de todas las células del cuerpo y conforman el 60% de nuestro cerebro. Es muy importante suplementar la dieta con ácidos grasos esenciales (el organismo no los puede sintetizar) principalmente omega 3 y omega 6, (el 40% de nuestro cerebro es grasa tipo omega 3). La deficiencia y/o desequilibrio de ácidos grasos da una serie de síntomas físicos (piel y pelo seco, sed excesiva, ojos secos, uñas quebradizas, alergias, baja inmunidad, infecciones frecuentes, fatiga, etc.) pero también da una serie de síntomas psíquicos como: hiperactividad, irritabilidad y falta de atención. Con la suplementación de omega 3 y 6 conseguiremos mejorar la función cerebral, regular los ciclos de sueño, ayudar a reparar la membrana intestinal y por consiguiente la absorción de alimentos.
Ø Deficiencia de minerales, especialmente de Zinc, Magnesio, Calcio y Hierro.
ZINC: el 75 % de los niños con autismo tiene deficiencia de Zinc. Muchos investigadores consideran que el Zinc es uno de los principales suplementos que debe recibir un paciente con el espectro, incluso el más indispensable. El Zinc, aunque como oligoelemento que es, funciona en el cuerpo a concentraciones bajas es muy esencial, participa en muchísimas reacciones químicas del organismo: es necesario para la digestión de los péptidos y también participa en las funciones de desintoxicación, protege al hígado de daños químicos, evita la formación de radicales libres, se requiere para la síntesis de proteínas y la formación del colágeno y preserva el sistema inmune.
MAGNESIO: Maximiza la acción de la vitamina B6. Una taurina baja, causa una deficiencia de absorción de magnesio al afectarse el transporte celular de electrolitos. Algunos tóxicos químicos impiden la recuperación de magnesio en el riñón. En general en el paciente con autismo la taurina baja va acompañada de magnesio bajo. Una deficiencia de magnesio interfiere en la transmisión del impulso nervioso. Es recomendable la suplementación de calcio y magnesio en una proporción de 2/1., así como la suplementación de vitamina B6 y magnesio (mejor quelado) en la misma proporción 2/1.
CALCIO: Debe suplementarse siempre que se haya excluido los lácteos de su dieta. Dosis de 500 a 1000 mg diarios son las necesarias.
Ø Deficiencia de Vitaminas.
Este es un importante capítulo en el tema del tratamiento de un niño con autismo. Dado el problema de mal absorción, muy generalizado entre estos niños, hay un déficit general de todas ellas en especial de la vitamina B6 que suele estar baja por la deficiencia del aminoácido LISINA y TAURINA, necesarias para su síntesis. Además el uso de dosis, a veces megadosis, de ciertas vitaminas está documentado que puede suponer un enorme beneficio para un paciente con características autistas.
Vitamina B6: es la vitamina más usada en el tratamiento del Sindrome Autista. Desde 1964, el Dr. Rimland, padre de un paciente autista que ahora tiene más de 40 años, ha trabajado con importantes resultados sobre la conducta del paciente autista con megadosis de vitamina B6 (17 mg/ Kg /dia). No se han informado de efectos secundarios de ningún tipo, incluso después de varios años de su administración. Es de interés acompañarla de dosis normales del resto de vitaminas del grupo B, y de magnesio. Existen algunos laboratorios de productos naturales que llevan años suministrando una fórmula cuidadosamente estudiada de minerales y vitaminas para niños y pacientes con sindrome autista, en la que incluyen megadosis de vitamina B6, y dosis normales de otras vitaminas, así como Magnesio, Zinc y otros minerales.Es importante resaltar que si bien el Dr. Rimland y otros doctores suelen usar vitaminas desde el inicio del tratamiento, algunos otros doctores, como el Dr. Bruce Semon, especialista en el tratamiento antilevaduras en pacientes autistas, insiste en no suplementar la dieta con vitaminas y minerales hasta haber erradicado totalmente las cándidas y otras levaduras, tarea que suele costar varios meses (6 a 9 meses).

OTROS PROBLEMAS BIOLÓGICOS DEL AUTISMO Y TRASTORNOS DEL DESARROLLO
Por no ser tema de nuestra ponencia no vamos a desarrollar los importantes problemas de desintoxicación que tienen los niños en el espectro autista y con TD agravados no sólo por su deficitario sistema detoxificador, sino por la especial vulnerabilidad a los metales pesados en especial el MERCURIO; así como la llegada de tóxicos procedentes del intestino permeable y de las sobre infecciones provocadas por levaduras.
Tampoco desarrollaremos con más detalle en esta ponencia los importantes problemas inmunológicos que padecen estos pacientes: Un sistema inmunológico inmaduro al nacer al que no ayudamos a madurar y que presupone facilidad para las infecciones, hiperreactividad contra alergenos alimentarios y ambientales, poca capacidad reactiva contra cándidas y otras levaduras, reacciones autoinmunes, etc. ; que siendo origen de muchos trastornos biológicos del niño con autismo, ayudan asimismo a perpetuarlos mediante círculos viciosos patológicos que ya hemos descrito.

TRATAMIENTO DEL AUTISMO Y TRASTORNO DEL DESARROLLO
Dado que estos niños tienen un sistema intestinal tan inmaduro y tan afectado, debería extremarse al máximo las posibles agresiones intestinales sobre todo por debajo de los tres años. Las principales agresiones externas para el intestino serian: aditivos, consumo precoz o excesivo de leche (no materna) y gluten, antibióticos, medicamentos en general, pesticidas, productos contaminados con metales tóxicos y vacunas con virus vivos.
Con respecto a los aditivos alimentarios, ya en 1975 el Dr. Feingold describió la relación de los mismos con la hiperactividad. Además algunos colorantes inhiben la función de las enzimas digestivas (amilasa, tripsina), empeorando el cuadro digestivo. Actualmente se ha demostrado que algunos conservantes, colorantes, saborizantes pueden provocar un gran número de alergias, así como migrañas, terrores nocturnos, alteraciones de la conducta, alteraciones del sueño, falta de atención, hiperactividad, euforia descontrolada, mejillas rojas, orejas rojas. Por ello en un niño con autismo o con TD debe considerarse muy necesario la eliminación al máximo de todos los aditivos dañinos. Existen listas documentadas de aditivos sanos.
El grupo médico del DAN! (Defeat Autisme Now!), grupo líder en la investigación y tratamiento del autismo y TD consideran que la eliminación de aditivos no sanos es el primer paso en el tratamiento del síndrome autista o TD.
El llamado tratamiento biológico del autismo y TD es el que en la actualidad se está demostrando más eficaz y consiste en actuar sobre los distintos círculos viciosos biológicos que se han ido estableciendo, y dado que el intestino tiene un papel tan predominante en la génesis y perpetuación de estos círculos patológicos es lógico que la actuación sobre el mismo sea lo más prioritario y predominante.
Para tratar el autismo hay que actuar principalmente:

* Sobre la alimentación (evitando aditivos, azúcar, xenoestrógenos, alergenos, gluten y caseína)

* Sobre la limpieza y recuperación intestinal

* Sobre la digestión de los alimentos.

* Sobre el aporte de suplementos nutricionales deficitarios: aminoácidos, grasas, minerales y vitaminas.


Además, debe ayudarse a detoxificarse el organismo y reforzar el sistema inmune. El orden de prioridades en el tratamiento del autismo y/o de TDA (H), que se ha demostrado muy eficazmente y que propugnan varios protocolos de tratamiento, entre ellos el del Dr. Sidney McDonald Baker del grupo DAN! es el siguiente:

1.- Limpiar la dieta
2.- Limpiar el intestino de levaduras y otros hongos, anaerobios y parásitos si los hubiera.
3.- Regenerar el intestino y la función digestiva al máximo.
4.- Suplementos nutricionales.
5.- Reforzar el sistema detoxificador del organismo.
6.- Detoxificar los metales pesados (Mercurio, Plomo, Aluminio, Cadmio) si los hubiere.
7.- Reforzar el sistema inmune.

Y durante todo el proceso:

* Evitar nuevas agresiones con antibióticos, medicamentos, vacunas, y alergenos.

* Continuar con los tratamientos sensoriales y conductuales, sabiendo que van a tener asimismo mejores y mayores logros a medida que el paciente va mejorando su sistema digestivo, detoxificador e inmunológico y por consiguiente su comportamiento autista.

References:
http://www.cnn.com/2008/US/04/02/mccarthy.autsimtreatment/index.html

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